ACÁ ESTÁ LA ESPIRITUALIDAD

Félix Díaz, el líder qom de la comunidad La Primavera de Formosa, se sentó a explicar el proceso de despojo de las tierras indígenas mientras trazaba sobre papel, con gestos lentos, las líneas del conflicto.

Empezó por dibujar un rectángulo enmarcado por los cuatro puntos cardinales y el número 5.178 adentro, la cantidad de hectáreas que fueron asignadas a la comunidad qom de Formosa por el decreto 80.513 del año 1940.

Arriba a la izquierda, escribió las letras C-E-L-Í-A: es el nombre de la familia criolla que recibió de mano de la Provincia 1.300 hectáreas sustraídas a los Qom, de las cuales 600 fueron destinadas a la construcción de una sede de la Universidad Nacional de Formosa.

Arriba a la derecha, Díaz dibujó una especie de poroto: es una laguna ancestral cuyo uso para la subsistencia de la comunidad les fue prohibido por estar ubicada en la zona protegida del Parque Nacional Río Pilcomayo, creado en 1951.

En el mismo poroto, hizo un triángulo: es la zona destinada a los Qom a cambio de las tierras otorgadas a los Celía, operación que hubiera podido tener algún efecto compensatorio si no estuviera fuera del área de competencia territorial de la Provincia de Formosa.

Siguió dibujando cuadritos de tierras usurpadas y, por todos lados, campos donde antes producían algodón y maíz: «Lo que hace el gobierno de la Provincia es enviar empresas sojeras para sembrar en ese territorio indígena», señaló el cacique y recordó a los «hermanos» muertos como resultado de la contaminación de los suelos.

Díaz apuntó otra vez con la birome la laguna que en esa hoja parecía tan poca cosa: «Sin eso, nos matan porque nos quitan lo que es nuestra vida, el uso y la práctica de las costumbres ancestrales. Acá están la medicina, el alimento, la leña, las palmas para construir los ranchos. Acá está la espiritualidad».

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