BAILAN VELOCES

Agitan los cuerpos, bailan veloces. Y sonríen.

Ellos lucen camisas entreabiertas sobre el pecho desnudo; algunos van con sombrero. Ellas tienen cadera y pechos ajustados en ropa de poca tela; llevan tacos. Son bailarines y bailarinas de la Estação Primeira de Mangueira, la escola de samba más antigua de Rio de Janeiro.

El edificio donde ensayan está a un lado de la autopista. A pie desde la estación de subte, se llega con excitación y miedo por un camino con poca luz o, por tramos, ninguna. A días del Carnaval, en la entrada de la escuela que abre sus puertas a quien quiera conocerla, se agolpa la gente.

Adentro, la música resuena con fuerza, el calor es húmedo.





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